Una ambición inacabada: historia y concepción
El DMC-12 es fruto de la visión de John DeLorean, antiguo alto directivo, muy respetado, de General Motors (GM). Su objetivo era crear un "coche ético": seguro, duradero y con estilo. La empresa, DeLorean Motor Company (DMC), nació a mediados de los años 70.
La producción comenzó en 1981 en Dunmurry, cerca de Belfast, en Irlanda del Norte, gracias a subvenciones del Gobierno británico. El coche era revolucionario para la época y presentaba características audaces:
-
Carrocería de acero inoxidable cepillado: el coche no estaba pintado, lo que hacía que los paneles de la carrocería fueran resistentes a la corrosión y les daba ese aspecto metálico tan singular.
-
Puertas de ala de gaviota (Gull-Wing Doors): esta espectacular característica es su rasgo más reconocible.
Por desgracia, la empresa quebró en 1982 tras solo 21 meses de producción y unas 9.000 unidades fabricadas. Los problemas de calidad, un precio de venta elevado y los problemas judiciales de John DeLorean pusieron fin prematuramente al sueño.

Las especificaciones técnicas: la realidad bajo el mito
A diferencia de su imagen futurista, las prestaciones del DeLorean eran modestas. El coche era ante todo un GT cómodo, pero le costaba rivalizar con los deportivos de la época en cuanto a potencia pura.
-
Motor: estaba equipado con el motor V6 PRV (Peugeot-Renault-Volvo) de 2,85 litros montado en posición trasera.
-
Potencia: este motor desarrollaba unos 130 caballos (CV) en el mercado estadounidense. Esta cifra se consideraba insuficiente para un coche de su precio y su aspecto.
-
Chasis: diseñado por Colin Chapman (el fundador de Lotus), el chasis incorporaba elementos de fibra de vidrio bajo la carrocería de acero inoxidable.
-
Aceleración: el 0 a 100 km/h (0-60 mph) requería más de 10 segundos, lejos de los estándares de los superdeportivos de los años 80.
Fue esta diferencia entre el diseño audaz y las prestaciones moderadas lo que contribuyó a su fracaso comercial inicial.
La influencia cultural: la inmortalidad gracias a Hollywood
La historia del DeLorean podría haber terminado ahí, pero el cine decidió otra cosa. En 1985, el estreno de "Regreso al futuro" (Back to the Future) catapultó al DMC-12 a la cima de la fama.
En la película, el DeLorean no es solo un coche: es la máquina del tiempo, modificada por Doc Emmett Brown.
-
El concepto icónico: para que la máquina funcionara, el coche debía alcanzar exactamente 88 millas por hora (unos 142 km/h), una velocidad bien conocida por los fans de la trilogía.
-
El Flux Capacitor: el "Condensador de Fluzo", el invento central de Doc Brown, se ha convertido en un símbolo inmediatamente reconocible, asociado exclusivamente al DMC-12.
La película dio al DeLorean una segunda vida, póstuma y gloriosa. Hoy en día, ya no se ve un DMC-12 como un simple coche de los años 80, sino como una cápsula del tiempo lista para atravesar el continuo espacio-tiempo. La leyenda ha eclipsado por completo la realidad del producto.

Un mito que sigue vivo
Aunque la DeLorean Motor Company original desapareció, una nueva entidad con sede en Texas sigue suministrando piezas, realizando el mantenimiento e incluso vendiendo coches nuevos fabricados a partir del inventario de piezas originales.
Gracias a sus espectaculares puertas de ala de gaviota, su carrocería atemporal y, sobre todo, su papel central en la saga de ciencia ficción más popular de los años 80, el DMC-12 ha pasado de ser un fracaso industrial a un icono absoluto de la historia del automóvil y del cine.
Hoy, a pesar de su fracaso en su momento, el DCM-12 alcanza una cotización que supera ampliamente los 50.000 €. Una pieza de colección para cualquier cinéfilo.