Un nacimiento real: historia y concepción
Aston Martin presentó el DB5 en 1963 como sucesor del DB4. Su nombre rinde homenaje a David Brown, propietario de la empresa en aquella época, bajo cuya dirección Aston Martin vivió su edad de oro.
Diseñado y fabricado en Newport Pagnell (Reino Unido), el DB5 retomaba la magnífica silueta del DB4 (obra del carrocero italiano Touring Superleggera) e incorporaba mejoras técnicas significativas. En su época, era la quintaesencia del GT (Gran Turismo) británico: rápido, cómodo e increíblemente refinado.
Especificaciones técnicas: el corazón de la bestia
Bajo su escultural carrocería, el DB5 escondía un motor y un equipamiento a la altura de su categoría:
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Motor: un seis cilindros en línea íntegramente de aluminio de 4,0 litros.
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Potencia: en su versión estándar, desarrollaba unos 282 caballos (CV).
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Velocidad máxima: podía alcanzar cerca de 230 km/h (143 mph), toda una hazaña para la época.
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Transmisión: solía equipar una caja de cambios manual de cinco velocidades de ZF.
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Construcción: su carrocería se ensamblaba según el célebre método Superleggera (superligero) de Touring, con finos tubos de acero recubiertos de paneles de aluminio.
Aunque no era el coche más potente de su tiempo, el DB5 ofrecía un equilibrio excepcional entre lujo y rendimiento, lo que lo convertía en un auténtico coche de caballero.
La influencia cultural: el arma secreta de James Bond
El destino del Aston Martin DB5 cambió en 1964 con el estreno de la película "Goldfinger". El director eligió el DB5 como montura del agente secreto británico James Bond (007), interpretado por Sean Connery.

Esta colaboración fue uno de los emplazamientos de producto más exitosos de la historia del cine y elevó al DB5 a la categoría de mito automovilístico absoluto.
En Goldfinger, el coche no era solo un medio de transporte; era una extensión del arsenal del espía, equipado con memorables artilugios diseñados por el experto Q:
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Matrículas giratorias.
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Asiento eyectable del acompañante.
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Ametralladoras ocultas tras los faros.
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Expulsor de aceite en la parte trasera.
El DB5 tuvo apariciones destacadas en otras seis películas de la saga (entre ellas Thunderball, GoldenEye, Casino Royale y, más recientemente, Sin tiempo para morir), lo que le aseguró un lugar en el imaginario colectivo como el coche de James Bond, eclipsando incluso a modelos más modernos.
Un legado atemporal
La producción original del DB5 fue breve: terminó en 1965 con solo 1021 unidades fabricadas. Sin embargo, su influencia perdura.
Hoy en día es uno de los coches de colección más caros y buscados del mundo. La propia Aston Martin sigue honrando su legado: entre 2020 y 2021, la marca lanzó una serie limitada de DB5 Goldfinger Continuation, algunas de ellas dotadas de réplicas funcionales de los artilugios de Q (para uso fuera de la vía pública, ¡por supuesto!).
El Aston Martin DB5 no es solo una bella mecánica de los años 60; es un monumento de la historia del cine y un símbolo indiscutible del lujo y la aventura al estilo británico.